viernes, 7 de diciembre de 2012

Al mal tiempo...buena cara!

Qué onda la inundación? Es impresionante como se pone la gente cada vez que pasa una de estas cosas. Instantáneamente comienzan las conversaciones sobre el fin del mundo. Encima con todo lo de la nube tóxica... Que al final parece que no era TAN tóxica. Yo igual cerré las ventas y me encerré a jugar con Seu Jorge.
Será que realmente esto se va a terminar? Encima estamos en Diciembre y es 2012.
Es muy gracioso porque los Mayas dijeron algo hace no sé cuántos años  y ahora todos nos volvemos locos. Porqué le damos tanta validez a esa profecía? Acaso no tenemos hoy bastante más tecnología para saber cómo viene la mano? La respuesta es NO.
Toda la tecnología y las predicciones de los científicos actuales no importan, porque a nosotros nos gusta el drama y el terror.
La única forma de controlarnos (o descontrolarnos) es a través del miedo. Por eso mismo desde chicos nos alimentaban el cerebro con historias espantosas como Hansel y Gretel, Caperucita roja y el hombre de la bolsa. Cada uno con algún mensaje, seguro. Pero era realmente necesario instalar la idea de que no hay que alejarse de casa ni aceptar dulces de extraños contándonos como a 2 hermanos casi se los come una bruja que tenía una casa hecha de chocolates? Me parece bastante extremista. Y claro, nos metieron tanto drama que quedamos trastornados. Bambi, Pinocho y Dumbo creo que son las películas más tristes y terroríficas que vi en mi vida. No había necesidad alguna de mostrarnos eso. Pero aquí estamos, adictos al drama y al miedo.
Sí, hay desastres naturales, es verdad. Sí, hay contaminación del medio ambiente. Sí, hay una explotación irracional de los recursos naturales renovables. Sí, hay calentamiento global. Todo eso es verdad. Son hechos. Pero qué hacemos con esos hechos? Nos asustamos, nos escondemos y no hacemos nada. O lo que es peor...Le echamos la culpa a otro!
Llueven 183 milímetros en Buenos Aires y todos se enojan con Macri, porque parece que el pobre hombre se había ido a Méjico y no estaba justo el día que se cayó el cielo. Esperaban que el tipo sea Maya, lo supiera y tuviera construido un paraguas gigante que cubriera toda la ciudad. Pero no es Maya, es argentino.
Es una linda costumbre culpar a los políticos por todo lo malo que nos pasa. Llega a haber un terremoto que afecte a todo el país y vamos a culpar a Cristina? "Pero señora cómo no tiene un estabilizador para su país que lo deje quieto cuando la tierra se mueve?" A mi me encanta esa costumbre pero no se aplica a TODOS los males del mundo.
Tal vez en realidad la causa de estos desastres naturales no son años de maltrato a nuestro planeta sino años de maltrato entre nosotros mismos. Tal vez Dios está enojado porque le faltamos el respeto. El puso sus muñequitos, armó el escenario y esperaba que se arme una historia linda y divertida.
En cambio, nosotros inventamos guerras, nos matamos, armamos varios equipos religiosos con diferentes reglas hablando en su nombre, llamamos Rey a Elvis y Dios a Maradona, vanagloriamos a Lady Gaga y seguimos en Twitter a Rial. Probablemente no se dieron las cosas como él esperaba.
"Me están cagando el juego loco", pensó Dios. Entonces, empezó a mandar desastres naturales. Porque ya no quiere jugar más. Mandó un terremoto a Chile, un Tsunami a Japón y una inundación a Buenos Aires. Suena medio extraño pero puede ser. Si fuese Maya me creerían.
Si yo tuviese mis muñequitos, el escenario todo armado y resulta que los huevones se la pasan sentaditos frente a una caja mirando un circo, me molestaría bastante. Hice el esfuerzo de ponerles los arbolitos, las cataratas, las montanas, las playas y resulta que mis muñequitos me rompen los arboles, van a mear a las cataratas, cagan en las montanas, tiran la basura en la playa y después se sientan en sus casitas a mirar una cajita...Sí, estaría enojada. Pero me cagaría de risa si después de la terrible inundación que les mando sale uno a hacer wind surf por el medio de la calle, como pasó ayer en Libertador y Tagle. Sacaría a todos los quejosos y dejaría a los que le pusieron onda. Al mal tiempo, buena cara!
Además esto es histórico. Hace muchos años las plagas mataban a miles de personas, ahora pasa lo mismo pero con los desastres naturales. Siempre pasan cosas, capaz Dios está cambiando el plantel o moviendo un poco el tablero a ver si los jugadores cambian un poco de actitud antes de sacarlos del juego.
Yo propongo que le pongamos buena cara. Que no empecemos con el "Yo no fui, fue Teté..." Simplemente cambiemos la onda, cuidemos la cancha y disfrutemos del juego hasta que se termine... Sin pasarnos el partido preguntando "Referí, cuánto queda?"

 
Voto para “me quedo”, me encantaría presenciar el fin del juego en mi Buenos Aires querido.

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