Cuando uno está TAN al pedo, se plantea desafíos cotidianos. De lo más boludos pensarán, pero son importantes. Son esos pequeños desafíos los que marcan la diferencia entre un día y el otro... que son CASI iguales, mientras la agenda sigue vacía y los fardos ruedan.
Por ejemplo, el día miércoles lo recuerdo bien porque logré llenar todas las cubeteras y llevarlas hasta el freezer sin manchar el piso. Fue un día glorioso!
El lunes, en cambio, olvidé cerrar las cortinas antes de irme a dormir. Al día siguiente me levanté al alba.
He aquí algunos desafíos cotidianos de una persona desempleada:
-Mantener los tachos y bolsas de basura lejos del alcance de Seu Jorge
-Sacar la basura antes de que pase Cliba
-Llenar las cubeteras
-No volcar agua al llevar las cubeteras al freezer
-Cerrar las cortinas antes de dormir
-Devolver los DVDs. (Si, soy retro, todavía alquilo)
-Rellenar la jarra de agua y guardarla en la heladera
-Intentar ver al menos a 1 persona al día... O en su defecto, hablar por teléfono. (Para no perder contacto con la humanidad)
-Leer algo (libro/diario) para hacer funcionar las neuronas. La tele entretiene pero adormece. La lectura, en cambio, despierta y activa
-Vaciar ceniceros, no está bueno ser consciente de cuánto fumaste
-Cargar la batería del celular. Suena fácil y obvio pero cuanto más tiempo pasás solo, menos te importa quedar incomunicado
-Buscar trabajo, aunque las ofertas sean nefastas y uno tema perder la cabeza y salir con una escopeta a matar a todos cual yanqui en un colegio/ cine/ universidad/ shopping...
-Vestirse. Cuando uno no va a ningún lado, se plantea repetidas veces qué sentido tiene cambiar la remera con la que durmió por otra cosa
-Levantarse de la cama antes de las 11 pm
-Acostarse antes de las 3 am
-No dormir siesta aunque el sol de la tarde te pegue en la espalda. Es de pura vagancia y hace más difícil la tarea de acostarse y despertarse temprano
Lo más difícil de estos desafíos no es la tarea en sí, sino lo fácil que es argumentar lo innecesarios que son. Cuando uno quiere dormir la siesta piensa... "Qué importa si a la noche me duermo más tarde y mañana me levanto después de mediodía? Si no tengo que ir a ningún lado". "Para qué me voy a vestir si no voy a hacer nada? Si hago algo me cambio y listo". "Para qué rellenear la jarra de agua y ponerla en la heladera si ya rellené las cubeteras?" "Para qué cargar el celular si no suena?"... Y así puede uno autoboicotear todos sus desafíos diarios.
El sentido de estos desafíos no es únicamente el resultado de la tarea en sí misma. Es mantenerse vivo, sano, despierto, listo... es escaparle a entregarse al tedio ocioso. Es una lucha constante con uno mismo. Es renunciar o luchar, dormir o despertar, rendirse o luchar. Si, lo sé, dije luchar como 3 veces. Es como decía Carlín en "Es una luchaaaa". Puff! Toy poética eh...
Voto para "me voy", necesito nuevos desafíos!
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