lunes, 14 de enero de 2013

Manejando a contra pedal...

Me pregunto en qué momento las personas que me rodean alcanzaron la adultez y cambiaron los códigos. Hace no mucho tiempo yo tenía una lista de por lo menos 15 personas (amigos, "chongos", etc) a quienes podía enviar un mensaje de texto general a las 3.30 am diciendo "en qué andas? sabes de algo hoy?" Así de fácil mis amigas y yo conseguíamos una fiesta o un preboliche. En esa época no existía el bb chat ni el whatsap y el facebook no se usaba para chequear eventos de otras personas.
Hoy no sólo no hablo con ninguna de esas 15 personas, sino que si les mandara un mensaje a las 3.30 am les caería muy mal. En ese momento no era raro y no significaba nada, pero hoy un mensaje a esa hora tiene otro significado.
La costumbre del mensaje de texto general se fue perdiendo con el avance del facebook, del whatsap y la llegada de las relaciones serias, los casamientos y los hijos. De 15 pasaron a ser 10 porque 5 tuvieron problemas con sus respectivas parejas por recibir mensajes de una amiga a las 3.30 am. Ellos ya habían avanzado hacia la adultez y yo seguía de joda. Así, ese número se fue reduciendo más y más y al mismo tiempo mis ganas de asistir a una fiesta o un preboliche a esa hora. Con la llegada de las responsabilidades de algunos y de las relaciones de otros, inevitablemente nos fue rebotando la "adultez". Nos vimos afectados por las decisiones ajenas.
Hace unos 5 años cuando una amiga decidía festejar su cumpleaños el miedo era que se llenara de gente y fuera demasiado descontrol. Hoy el miedo es que no venga nadie o que algunos caigan con sus hijos y la "onda" del cumpleaños sea otra.
La única carrera que gané en la secundaria fue la de bicis. La que llegaba última sin apoyar un pie, sin frenar...ganaba. Yo gané. Aquí estoy de nuevo, manejando despacito. Por suerte uno va conociendo nuevos amigos que pasan por lo mismo y cada vez somos más los que manejamos la bici a contra pedal. Ya no nos juntamos de a 15, sino de a 3, o de a 5... Y nos divertimos de otras maneras. No recibimos ni enviamos mensajes a amigos a las 3.30 am, aprendimos nuestra lección. Ya no nos juntamos "a tomar", sino a comer y  tomar algo que nos guste. El tequila y el vodka ya no están sobre la mesa. La cerveza, el vino y el fernet son las bebidas de turno. Ya no planeamos ir al super a comprar alcohol antes de que cierre. Cada uno siempre tiene algo en su casa. La música está baja, de fondo y las luces altas. Es importante poder escucharnos. No jugamos a nada. El concepto "jugar para tomar" se extinguió de nuestras vidas...no recuerdo cuándo. Nadie quiere esa resaca ni ese pedo. La culpa por no salir un viernes o un sábado desapareció junto con los juegos.
Hace poco una amiga salió con un menor (22 añitos). El chico le preguntó en un momento "a qué juegan cuando se juntan con amigos?". Su respuesta fue "a nada". El niñito asumió que era porque no sabían ningún juego y pasó a explicarle una serie de juegos que podía jugar cuando se juntara con sus amigas.
Este es sólo uno de los motivos por los cuales no deberíamos salir con menores. Es por éstas cosas que me sorprendo tanto cuando algún contemporáneo me cuenta que está saliendo con una chica de esa edad. Estamos en diferentes etapas, nos divertimos de formas distintas.
Hace unos años, cuando las primeras amigas se casaban, el momento del ramo era concurrido. En éste último casamiento cuando llegó la hora eramos 4. Había 2 que no quisieron aparecer porque les daba vergüenza estar en ese grupo. La novia me pidió que fuera a buscar más gente, que no iba a tirar el ramo hasta que llegaran las otras. Las vergonzosas se rehusaron y empecé a pedirle a las casadas que nos hagan el aguante. Algunas se coparon y sumamos 8. Fue bastante patético.
Hace 5 años no vivíamos a través de la mirada de los otros. No publicábamos al instante una foto en cada bar, fiesta, playa, pileta... No existía la opción. Si sacábamos fotos, después las bajábamos en la compu y después las publicábamos. Eso tomaba mínimo 1 semana y no había forma de saber en qué fiesta estarían otras personas. Asistíamos a un bar o una fiesta con la esperanza de que estuviera el chico que nos gustaba. Había ansiedad y adrenalina de por medio.
Hoy ya no vamos a ningún lado porque vaya alguien que "nos guste". El "bancáme que va fulano" no existe. Si a esa persona le interesas, se va a comunicar con vos, no hace falta que vayas a ningún lado ni que nadie te acompañe.
Me pregunto si aún habrá gente que se encuentre de casualidad. Entre los "asistiré" a tal evento, las fotos publicadas al instante y los "estados", se reducen las chances de sorpresas y casualidades.
Qué loco! Estoy tan afuera de ese mundo que ya ni sé cómo funciona.
Esta bien, no importa, yo voy paseando con mi bici tranquila, sin apuro, sin fotos, sin tequila, sin juegos. Y aunque no lo crean... me re divierto, a contra pedal!


Voto para "me quedo" y acepto la adultez que llegó sin permiso.

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